Insomnio en los niños

Que los hijos concilien el sueño de forma fácil y sin problemas puede ser, en ocasiones, una ardua tarea. Igual que los adultos, pueden sufrir trastornos tales como el insomnio, una circunstancia relativamente frecuente que puede afectar al bienestar del niño y también al de toda la familia.

Muchos son los padres que no consiguen pegar ojo más de cuatro horas seguidas por noche debido a este motivo. Los malos hábitos (por ejemplo, una comida copiosa antes de meterse en la cama o ausencia de rutinas previas al acostarse) son las principales causas del insomnio infantil, como también la inseguridad y el miedo o la ausencia de límites. ¿Cómo afecta todo ello a los más pequeños del hogar?

En la misma línea que en el caso de los adultos, la falta de sueño genera una serie de consecuencias en los niños y, si se convierte en algo crónico, puede afectar seriamente a su estado de ánimo y sistema inmunitario, que se vuelve menos eficaz y les hace más propensos a infecciones. Según la Asociación Española del Sueño (Asenarco), las consecuencias más habituales del insomnio son:

  • Aumento de irritabilidad e impulsividad
  • Disminución de la atención y el autocontrol (cometen errores, no mantienen la atención en tareas o juegos, están ausentes, no paran quietos, etc.)
  • Afectación del estado de ánimo
  • Irritación de los padres por su comportamiento, que genera continuas llamadas de atención

Para evitar situaciones incómodas y perjudiciales para ambas partes, se recomiendan una serie de prácticas que ayudarán a luchar contra el insomnio infantil:

  • Establecer un ritual previo a la hora de acostarse que incluya cada día las mismas acciones, a poder ser a la misma hora y siguiendo el mismo orden. Una buena combinación sería, por ejemplo, baño, cena y cuento u otra actividad que le ayude a relajarse y tranquilizarse.
  • Los padres pueden utilizar, también, un muñeco o peluche que dé seguridad al niño y lo considere su compañero nocturno.
  • Es aconsejable que se duerma cuando los padres ya han salido de la habitación. Según apunta Asenarco, “todo aquello que esté presente en el momento de iniciar el sueño será lo que el niño reclame durante los despertares nocturnos para volver a dormirse”. Así, si los padres se encuentran en la habitación cuando él se duerme, será lo primero que reclame a las 4 de la mañana.
  • Cuando el niño muestra resistencia a la hora de irse a la cama, la actitud de los padres deberá pasar por entrar en su habitación durante un corto período de tiempo y dejar que concilie el sueño solo. Así, va a ganar confianza y seguridad.

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