Dormir Para Proteger El Corazon

Dormir más y mejor para proteger el corazón

Cuando hablamos del cuerpo humano debemos tener en cuenta que este es como un reloj en el que el bueno o mal funcionamiento de cada una de las piezas afectará a la salud general.

 

Factores como una buena alimentación, seguir hábitos de vida saludables, o hacer ejercicio físico favorecen ese buen funcionamiento. La falta de sueño, una dieta basada en grasas saturadas y vivir con estrés, hacen todo lo contrario y perjudican nuestro bienestar.

 

Esto se traduce en síntomas pasajeros que aparecen a corto plazo, como puede ser sensación de cansancio, un resfriado o un dolor de cabeza puntual. Sin embargo, esto también puede derivar en problemas de salud más graves como es el caso de las enfermedades cardiovasculares.

 

Tradicionalmente, los problemas de corazón se han vinculado con personas que tenían una vida sedentaria, seguían una mala alimentación o viven con elevados niveles de estrés. Ahora hay que sumar un nuevo factor de riesgo a la lista: la falta de sueño. Y es que dicen los expertos que existe una relación directa entre la baja calidad del sueño y la acumulación de placas en las arterias que pueden llegar a disminuir el riego al corazón y provocar un infarto.

 

Este proceso se conoce con el nombre de ateroesclerosis y según un reciente estudio del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) las personas que duermen menos de seis horas al día tienen un 27% más de posibilidades de sufrirlo que las que duermen entre siete y ocho horas.

 

Ahora bien, su desarrollo no depende solo de las horas totales de sueño, también de la calidad del mismo. Y es que cuando dormimos se reduce la hormona hipocretina. Esta hormona es clave ya que se segrega en hipotálamo situado en la base del cerebro y que regula variables vitales como el hambre, el sueño o la temperatura corporal. 

 

Es decir, que cuanto peor es nuestro sueño más ganas tenemos de consumir grasas, azúcares, cafeína y alcohol y esto tiene un efecto rebote. Por un lado porque estos malos hábitos en sí mismos son perjudiciales para nuestra salud, pero también porque el consumo de este tipo de alimentos y sustancias produce inflamación y, de nuevo, falta de sueño.

 

¿Qué podemos hacer para dormir bien y proteger nuestro corazón?

Además de lo que ya hemos mencionado sobre seguir la recomendación de dormir un mínimo de horas –existen apps que te ayudaran a dormir mejor porque calculan cuánto tiempo duermes y cómo lo haces– o practicar deporte que nos ayude a librarnos del estrés y libere endorfinas, también es adecuado prestar atención a otros factores clave para mejorar la calidad de nuestro descanso.

 Dormir Mas Para Proteger El Corazon Agua

1. Debes evitar beber agua pasada una determinada hora de la noche

Beber agua es esencial para nuestro organismo, pero procura que la mayor parte la ingieras durante el día, y es que si bebemos demasiado justo antes de acostarnos difícilmente le daremos tiempo a nuestro cuerpo a expulsarla y necesitaremos despertarnos a media noche para ir al baño. Esta interrupción del sueño disminuye la calidad del mismo.

 

2. La ropa y la postura también influyen

Son dos elementos a los que no solemos prestar atención y tienen mucho que ver a la hora de dormir. Unas posturas son más adecuadas –y saludables, incluso– que otras. Elige la que te sientas más cómodo, esto es prestando atención a tus cervicales, tu espalda y tu estómago.

 

En cuanto a la ropa, es normal, solemos elegir nuestro pijama en base a criterios estéticos pero la comodidad debería ser una prioridad. Descarta prendas que aprieten y se ciñan al cuerpo, este se hincha por la noche. Evita también prendas y tejidos que te hagan pasar mucho calor o puedan provocarte picores.

Dormir Más Para Proteger El Corazon Descanso

3. Si quieres tener un sueño de calidad, no lo fuerces

Es bueno tener una rutina y acostarse pronto, pero si al cabo de 15-20 minutos no has logrado dormir, cambia de fórmula. Entre los consejos básicos para ayudarnos a conciliar el sueño destaca el de levantarnos y realizar alguna actividad relajante, como leer un libro o escuchar algo de música. Nada de quedarse danto vueltas en la cama.

Tampoco recurras a las pastillas para dormir –a no ser que sea una recomendación de tu médico– y es que aunque pueden ser efectivas en un primer momento, a la larga pueden dejar de surtir efecto.