¿Cómo dormían nuestros antepasados?

¿Cómo dormían nuestros antepasados?

La realidad que los humanos hemos construido a lo largo de los años se nos antoja, hoy en día, como totalmente normal. Creemos que nuestros antepasados más próximos comían como nosotros, hablaban como nosotros, jugaban como nosotros…

No concebimos otra forma de hacer las cosas, que se diferencia del proceder actual. No obstante, muchos intelectuales han estudiado el fenómeno y, como era de esperar, han concluido que sí, que nuestros antepasados directos y no tan directos hacían las cosas de otra manera. Incluso dormían de forma distinta. Las sociedades evolucionan sin cesar, y los cambios, al ser de largo período, se camuflan en el curso de la historia. ¿Quieres saber cómo dormían nuestros antepasados?

Hemos investigado y hemos encontrado que, como mínimo, hay dos factores que nos diferencian. En primer lugar, la forma de dormir y, en segundo lugar, la cantidad de horas descansadas. Según un estudio llevado a cabo por el historiador Roger Ekirch, de la Universidad de Virginia Tech, los humanos solíamos dormir en camas separadas. Apoyado por una investigación de 15 largos años, las conclusiones las expuso en un libro titulado Al final del día: la noche en tiempos pasados (2005), que incluía una exhaustiva revisión de la literatura sobre el tema, con más de 500 referencias. Pero, al igual que otros intelectuales alrededor del mundo, Ekirch descubrió algo más interesante: nuestros antepasados preferían el sueño fragmentado.

De acuerdo con varias investigaciones, antiguamente, el tiempo de sueño se desarrollaba en un lapso de 12 horas. Comenzaban con 3 o 4 de sueño, seguidas de 2 o 3 de vigilia y, finalmente, dormían de nuevo hasta el alba. Ekirch descubrió, también, que esta dinámica empezó a extinguirse durante la última mitad del siglo XVII. ¿Por qué preferían el sueño segmentado? Aunque hasta el momento sólo existen hipótesis, se cree que este tipo de descanso es el que necesita el cuerpo humano de forma natural. Así lo sugirió el psiquiatra Thomas Wehr en uno de sus múltiples estudios y experimentos al respecto. De hecho, él mismo cree, junto a Ekirch, que los abundantes problemas de sueño actuales tienen mucho que ver con ello: al dormir de media 7 u 8 horas diarias seguidas, alteramos el organismo.

¿Deberíamos recuperar las rutinas de nuestros antepasados? No hay la suficiente evidencia como para cambiar los hábitos de toda la población mundial, pero podrían abrirse líneas de investigación en este sentido para corroborarlo. Los problemas de insomnio son muy frecuentes hoy en día, y todos los remedios para reducirlos son bienvenidos. Recuerda que, si tienes dificultades para conciliar el sueño, los expertos de Velfont pueden darte algunos consejos útiles. No olvides que priorizar un buen descanso es priorizar tu salud.