Tejidos naturales para productos de protección: algodón y bambú

El algodón y el bambú son las dos fuentes principales de tejidos naturales para la confección de productos de cama. Nos adentramos un poco más en su etiología y características para entender mejor sus propiedades y sus múltiples ventajas.

El algodón

Hace más de 7.000 años ya se cultivaba el algodón en Egipto, India y Perú. Y es que el algodón es la fibra natural más valorada y se utiliza desde la antigüedad para crear todo tipo de tejidos. La planta del algodón se cultiva en zonas cálidas y templadas con tierras ricas y bien trenadas. Tras la caída de la flor, el capullo del algodón madura y se transforma en una bola oval o copo, que al abrirse deja al descubierto las fibras de algodón. Cada copo puede tener hasta 20.000 fibras y de su longitud y brillo depende la calidad del algodón.

El algodón, se compone en un 94% de celulosa, que se deposita en él durante su maduración, dándole así su estructura cristalina y consistencia definitiva. Al secarse, las fibras se enredan entre sí de forma natural. Es en este momento cuando se recoge, para pasar después al proceso de hilatura. El resultado, es la obtención de un producto natural, resistente y con una gran capacidad de absorción, pero que además es transpirable y tiene un tacto suave y agradable. Por todo esto, el algodón proporciona una profunda sensación de frescor cuando se utiliza en la ropa de cama.

El bambú

El tejido de bambú es lo último en tejidos naturales para los productos de protección del colchón. Se obtiene a partir de un complejo proceso de producción y es un producto natural, ecológico y biodegradable. Se trata de un material extraordinariamente suave que tiene muchas ventajas: una de las principales es su enorme capacidad de absorción de la humedad, que es evaporada, evitando la condensación del sudor y permitiendo que la piel respire libremente. El bambú es capaz de absorber seis veces más que el algodón. Esta capacidad de transpiración se obtiene gracias a la estructura porosa del bambú y proporciona a la prenda un extraordinario frescor.

Además, el bambú es especialmente útil en climas calurosos, ya que está comprobado que en temperaturas altas la temperatura del bambú es 2 grados inferior a la de la ropa de cama tradicional.

El bambú es la planta maderera que más rápido crece del planeta, su descomposición no causa prejuicio alguno en el medio ambiente, ya que brota de forma inmediata tras la tala, de modo que es un recurso 100% ecológico y sostenible. Su cultivo no requiere la ayuda de fertilizantes ni pesticidas gracias a que la misma planta desarrolla una sustancia anti gérmenes y bacterias, que protege el bambú incluso cuando se ha convertido en tejido, ayudándole a mantenerse limpio. Por este motivo se trata de un tejido natural y saludable.

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