Dormir Boca Arriba

Dormir boca arriba, ¿es la mejor postura?

A la hora de meternos en la cama y ponernos cómodos para conciliar el sueño, siempre nos entra la duda: ¿cuál es la mejor postura para dormir? ¿De lado? ¿Boca abajo? ¿Hacia arriba?

En líneas generales, diremos que depende de tu cuerpo. Puede que ya hayas descubierto qué postura es la adecuada si tienes dolor de espalda, incluso, qué postura acabará con las pesadillas. Puede que estés embarazada y que hayas notado más presión en la barriga según en qué postura te colocas. Pero fuera de estas situaciones extraordinarias, todos nosotros tenemos dudas sobre la posición en la que deberíamos dormirnos y, sin embargo, parece que existe consenso entre los expertos.

La favorita de todos ellos es boca arriba porque, dicen, es la que tiene más beneficios en nuestro cuerpo. Los principales son:

  • Mantiene la columna vertebral bien alineada
  • Reduce los dolores de cabeza consecuencia de la tensión
  • En las mujeres, minimiza la presión en el pecho
  • Ayuda a evitar las arrugas y la irritación en la piel de la cara
  • Favorece las buenas digestiones

Aún así, a pesar de estos beneficios, la postura boca arriba solo la adopta el 8% de la población. Si, aunque duermas ocho horas, te despiertas como si apenas hubieras descansado en toda la noche puede que formes parte de la gran mayoría de personas que optan por dormir en posición fetal o, incluso, boca abajo –la menos recomendable de todas las posturas para dormir–.

Para todos aquellos dispuestos a cambiar de bando y pasar a engrosar el porcentaje de población que duerme en la mejor postura, aquí van algunos consejos para entrenarse para dormir boca arriba.

Elige bien el colchón

Es un paso básico a la hora de cuidar nuestro descanso y, aún así, nos olvidamos de él con frecuencia. Elige uno cómodo, transpirable y, sobre todo, que se mantenga firme cuando te tumbes sobre el. Si se te hunde la parte inferior del cuerpo dejarás de tener la columna vertebral bien alineada y esto pasará factura a tu espalda.

La almohada correcta

Otra elección fundamental es la de encontrar la almohada ideal. Ni demasiado dura, ni demasiado blanda. Ni demasiado gruesa, ni demasiado fina. Es decir, la almohada sobre la que dormimos debe tener el grosor justo y necesario para sostener bien nuestra cabeza y aliviando, a la vez, la presión sobre los hombros.

Almohada a los pies

No es algo habitual en nuestras habitaciones, pero funciona. Especialmente en aquellos casos en los que, como veíamos anteriormente, el colchón nos impide estar totalmente alineados. Colocar un cojín bajo nuestras piernas aliviará la tensión en la espalda y prevendrá molestias en el futuro.

Despídete de la rigidez

Que dormir boca arriba sea la mejor postura no quiere decir que tengas que hacerlo como una momia, con los brazos y las piernas pegados a tu costado durante toda la noche. De hecho, mantener esa rigidez en los músculos no es recomendable. Suéltate. Abre los brazos y las piernas. Colócate boca arriba pero cómodamente.