Sudores Nocturnos Mujeres

Consejos para combatir los sudores nocturnos en las mujeres

En verano, con sus noches en las que las temperaturas rozan los 35ºC, es normal sentir algo de calor y despertarse con la ropa fría como síntoma de que hemos sudado durante todo –o parte– del tiempo que ha durado nuestro sueño. Sin embargo, si esta misma situación se repite en los meses de invierno, puede que nos pille un poco más por sorpresa.

Puede que en esta época del año durmamos con la calefacción y/o cubiertos con un edredón, pero eso no significa que debamos levantarnos empapados en sudor. Si has comprobado que la temperatura de la habitación es la adecuada y el tejido de sábanas, pijamas y mantas no es especialmente grueso y, aún así, sigues teniendo sudores nocturnos, no es extraño pensar que formes parte de ese 34% de la población adulta –hombres y mujeres– que los sufre.

Por norma general, los sudores nocturnos no tienen por qué estar relacionados con ningún tipo de problema médico, pero si hace ya más de dos meses que se repiten no está de más visitar a un especialista que pueda ayudarnos a ponerle solución.

Pero ¿cómo saber si la nuestra es una sudoración nocturna excesiva? Toma como referencia lo que dicen los expertos: el cuerpo debe estar a una temperatura constante de en torno a 36,5ºC. La función del sudor es, precisamente, mantenernos en esa cifra. De modo que sudar un poco en la frente o en la almohada no es malo, sí lo es si necesitas cambiarte de ropa o la de cama.

Aunque existen distintas causas que pueden provocarnos los sudores nocturnos, en el caso de las mujeres muchas de ellas están relacionadas con los cambios hormonales que se producen a lo largo de su ciclo vital. Concretamente, los niveles de estrógeno fluctúan con la menstruación, la menopausia o los embarazos. 

En cualquiera de los tres casos, se trata de sudores impredecibles y espontáneos que aparecen mientras las mujeres duermen. En el caso de la menstruación o el embarazo son de menor intensidad que los sudores nocturnos que aparecen con la menopausia, más persistentes y responsables del insomnio en muchas mujeres adultas.

Como decimos, los sudores nocturnos en las mujeres son un trastorno que se da con relativa frecuencia, por ello, te recomendamos cómo combatirlos si identificas alguno de estos síntomas.

Ropa holgada: procura no abrigarte en exceso al meterte en la cama y que el pijama que elijas no te quede totalmente pegado al cuerpo.

De esta forma no solo permitirás que el aire corra por dentro de la ropa, también, que en el caso de sudar, las prendas mojadas no se te queden pegadas al cuerpo.


Evita las cenas copiosas: lo que comemos justo antes de irnos a dormir influye en nuestro descanso por varios motivos, entre ellos, por si nos provocan o no sudores nocturnos.

Por ello, del mismo modo que hay alimentos que nos ayudan a dormir, otros, como el alcohol, las comidas excesivamente calientes o los alimentos picantes deben evitarse porque desencadenan los sofocos.


Opta por tejidos naturales: el algodón, el lino y la seda serán tus aliados. Asegúrate de que tanto la ropa con la que duermes como tu ropa de cama está fabricada a partir de estos materiales y no de otros tejidos sintéticos como el poliéster.

Además de que son mejores para tu piel, conservan el calor mejor y por más tiempo.


Ventilación: puede parecer algo evidente, pero suele ser uno de los pasos que más olvidamos, sobre todo, si estamos en invierno.

Trata de abrir las ventanas al menos una vez al día para que el aire se renueve y no dudes en hacer lo mismo, si al irte a acostar, notas que la habitación está a una temperatura demasiado elevada.