De la cuna a la cama de niño

Los padres con niños de un año y medio a tres años se están preguntando ¿Es el momento de cambiar a mi hijo de la cuna a una cama de niño?
Quizá porque vemos que la cuna se queda pequeña o porque esperamos que otro bebé la ocupe, seguramente es el momento de tomar esta decisión.

Pero, ¿cómo sabemos que es el momento adecuado?

El primer síntoma es cuando vemos a nuestro hijo queriendo salir por sus propios medios de la cuna o que el niño se siente incómodo dentro de la cuna. A veces será tan fácil como que nuestro hijo nos diga: “Mamá, ¡quiero una cama de niño grande!”

Crear un ambiente de sueño agradable

Lo más importante es preparar un ambiente de descanso adecuado y evitar que el niño lo tome como un momento de desplazamiento, ya que podríamos obtener consecuencias negativas. Lo ideal es que el niño viva el cambio como una gran experiencia dónde él es el protagonista.

Es de vital relevancia conseguir un entorno donde el niño se sienta cómodo y un ambiente en el que pueda conciliar un sueño reparador cada noche.

La primera decisión importante es: ¿Qué tipo de cama  es la óptima? Una cama de niño con colchón de cuna o colchón de niño o directamente a un cama con colchón de adulto?

La decisión está en nuestras manos, una no es mejor que la otra, dependerá de lo que creamos que puede ser más favorable para nuestro hijo, de los recursos de que dispongamos (económicos, de espacio..).

Independientemente de la  opción que escojamos es importante que el colchón no sea de tejidos sintéticos. Sin duda, apostemos siempre por materiales 100% naturales.

A prueba de niños: ¿Qué tendremos que quitar, poner, cubrir o proteger para mantener al niño en un ambiente lo más seguro posible?

Protector colchón

Un protector de colchón es fundamental para una época de cambio tan importante como es el cambio de cama. Los protectores de colchón son elementos que protegerán la cama de líquidos, suciedad y otros posibles daños sufridos por el colchón de un niño de esta edad.

Lejos han quedado ya los antiguos protectores de colchón, esos elementos ruidosos, que nos hacían pasar calor y sudar y que nos perseguían toda la noche garantizando la protección del colchón pero no el descanso del niño. Lo más recomendable seria un protector de colchón impermeable transpirable o un cubrecolchón antiácaros impermeable transpirable, que garantizarán en todo momento un ambiente seco y libre de calor, sudor y ruidos, ya que evita que los líquidos lleguen al colchón, pero permite a la piel respire.

Recuerde, que lo ideal es acostumbrar a su hijo a una rutina de sueño, así le será mucho más fácil acostumbrarlo al cambio.

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